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¿Qué ocurre cuando nuestro jefe es bastante menor que nosotros? Hablaba hace poco con una amiga sobre su jornada laboral y me contaba lo siguiente: “Te puedes creer, el otro día me sentía de mal humor porque cada vez hay más carga de trabajo y no doy abasto. Además, con la ‘psicosis’ generalizada que hay en el trabajo de que van a despedir a gente me exijo para no cometer ningún error, porque mi contrato cumple dentro de 2 meses y necesito que me renueven para no tener que volverme a Ciudad Real con mi familia. Hace ya muchos años que estoy en Madrid y me costaría mucho tener que volverme a un lugar que sinceramente no me gusta. Imagínate buscar empleo allí; si aquí está mal, allí ni te cuento”.
“El caso es que tenía los ojos medio llorosos por todos los pensamientos que se me agolpaban por la situación de estrés que estoy viviendo, unido a que mi trabajo no me gusta, es decir, motivación cero. Viene mi jefa con su modelito nuevo con una sonrisa de oreja a oreja, se acerca a mi puesto de trabajo y delante de todo el mundo, me zarandea diciéndome ¿qué te pasa mujer, por qué estás así? ¡Venga, que hay que tener una actitud positiva!, que seguro que no es para tanto”.
No es la primera vez que me lo hace, y la próxima vez le voy a tener que dar una explicación.Debería darse cuente de que cuando a alguien se le pregunta qué le pasa y no quiere contestar es porque no le apetece contarlo y mucho menos delante de todos. Y debería saber que no siempre podamos llegar con una sonrisa en la cara, sobre todo cuando llevamos a las espaldas frustraciones y situaciones particulares de cada uno que no hay que ir aireando a los cuatro vientos”.
Es humillante tratar asuntos personales delante de todo el mundo
“La verdad es que no me gusta nada tener una jefa más joven que yo, porque no sabe el sacrificio que conlleva conseguir al puesto en el que están y eltrato personal que utiliza es excesivamente cercano, rozando la falta de profesionalidad. Un cargo intermedio, desde mi punto de vista, debe ser educado, amable y resolutivo en el trabajo. Además, si quiere preguntarme por algo personal, que me lleve al despacho. Me resulta una insolente”.
Entendí perfectamente cómo se sentía mi amiga. Es humillante que delante de todo el mundo se traten asuntos personales o se digan los errores que uno ha cometido. ¿Os ha ocurrido alguna vez? Yo también he vivido situaciones parecidas, y es lamentable. Realmente, que un jefe sea más joven que nosotros no debe ser un inconveniente, siempre y cuando esta persona sepa dirigir equipos y cumpla con las competencias profesionales que le exige el puesto. Si me pongo en los zapatos de la jefa de mi amiga, seguramente tenía las mejores intenciones y quería animarla porque la veía triste.
¿Cómo pensáis que debería haber actuado su jefa? ¿Existe algún protocolo? Efectivamente existen pautas de conducta que se deben tener en cuenta si desempeñas un cargo de mando intermedio. En primer lugar, si estás observando durante algún tiempo que uno de tus subordinados está triste (y detallo ‘durante algún tiempo’), no debemos alarmarnos salvo que sea una conducta repetitiva, y en ese caso sí debemos actuar.
Saber tratar a los empleados
Vamos a analizar la situación realizándonos preguntas para después llegar a la conclusión: ¿Debería haber tratado este asunto delante de todo el mundo, o en su despacho? Sin duda, en su despacho, porque ha observado que tiene una empleada triste y como responsable de su equipo debe velar por el bienestar de sus empleados. ¿Cómo debería preguntarle qué le pasa? Debemos tener en cuenta que detrás de un trabajador, hay una persona, y detrás de cada persona, una personalidad, por lo que el tacto debe ser nuestra llave de entrada. Primero hay que saber si ha sido un hecho puntual o si es una conducta repetida. Si es repetida podemos tratarlo como un hecho objetivo y en ese caso, con una sonrisa sincera, nunca forzada, y tono de voz cálido y con capacidad de escucha le diríamos que el motivo por el que queremos hablar con ella es porque hemos observado que en los últimos días tenía los ojos llorosos, y como nos preocupa el bienestar de las personas que componen nuestro equipo, queremos saber si le ocurre algo en el trabajo o si es algo personal (en ese caso respetemos si quiere contarlo o no, y si no quiere no debemos tomárnoslo como algo ofensivo, porque es la intimidad de un colaborador). Asimismo, le diríamos que como jefe suyo estamos para ayudarle y escucharle si es algo relacionado con el trabajo, o lo que quiera contar.
¿Cómo pensáis que se hubiese sentido mi amiga después de haber salido del despacho? Seguramente hubiese agradecido mucho que su jefa se preocupase por ella y por su bienestar en la empresa. Conociendo a mi amiga no le hubiese comentado nada, porque es una persona muy celosa de su intimidad, pero estoy segura que se hubiera ido a su puesto de trabajo más contenta. No le hubiese resuelto su malestar pero sí le habría motivado saber que tiene una jefa que, aunque es joven, sabe tratar a sus empleados. Pero la realidad es otra, y es que cuando pasaron dos semanas, mi amiga recibió una invitación a Facebook de su jefa para que la incluyese como amiga. Imaginaos cómo se puso. Pero de los jefes y Facebook hablaremos en el siguiente post.

Eduardo Montoro
Autor: Eduardo Montoro

Mi nombre es Eduardo Montoro, soy del 68, estoy casado con Graciela y tengo un hijo, Juan Manuel.
Tengo un largo recorrido académico, definido por un amigo como el viaje de Frodo, no porque sea como Frodo, sino por las peripecias que tuve que pasar, algunas en Italia otras en Argentina. En ese viaje obtuve varios reconocimientos académicos:
• Licenciado en Psicologia, Universidad Católica de Cuyo.
• Master en Psicología de Counselling, Università Europea di Roma
• Profesor de Psicología, Universidad de Mendoza
• Licenciado en Filosofía Sistemática con orientación Lexicográfica, Pontificia Università Gregoriana
• Licenciado en Filosofía del Derecho, Universidad Católica de Cuyo
• Y cuatro años de Teología, no acreditados oficialmente en ninguna universidad, pero que equivalen a una licencia.
Actualmente resido en San Juan, Argentina y mi hobby es salir a andar en moto en duro por los cerros sanjuaninos.
Pero lo que más me apasiona es ver crecer a las personas, superarse, en las más difíciles e inimaginables circunstancias.

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