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Esta es una nota que me hicieron en Diario de Cuyo pero que recortaron totalmente y la publicaron con un formato anodino y totalmente desabrido: La importancia de hacer un alto en la rutina
P. -¿Las vacaciones son necesidad, capricho de las empresas o una rutina más del sistema?
Tal vez el formato «vacaciones» que conocemos hoy en día: ‘irse a la playa o al mar, gastar dinero, hacer compras, etc’, el estereotipo que todos conocemos puede ser un producto cultural. Sin embargo, la necesidad del ocio es algo que es parte de la naturaleza humana… por varias razones…
En  primer lugar necesitamos ‘marcadores’ de nuestro tiempo. Es una enorme necesidad humana el hecho de ‘cerrar etapas’, de ‘concluir el año’, y las vacaciones nos ayudan a esto, a tener un tiempo que nos da la consciencia explícita que hemos cerrado este año que concluye.
También las necesitamos porque el ritmo del año nos vuelve inconscientes de nuestra vida, necesitamos un tiempo en el que todo se desestructura, en el que los ritmos no son los mismos, en el que nos podemos ver desde afuera. Por eso mayormente las rupturas de pareja se dan en vacaciones.
En el año ciertos problemas funcionales con los demás los podemos esconder, podemos pensar que todo va bien porque «funciona», solamente cuando paramos la pelota, nos salimos de la costumbre, podemos juzgar con profundidad hasta qué punto están realmente bien las cosas o han simplemente sido nuestra vida una inercia de la rutina.
La rutina es algo importante… necesitamos marcadores en nuestra vida que nos den seguridad… por ejemplo: levantarnos a un horario, hacer un trabajo, tomar el desayuno leyendo el diario, etc.. Estas pequeñas o grandes cosas nos dan la seguridad de que estamos en un lugar familiar, en una zona que nos pertenece. Pero la rutina puede cerrarnos a un motón de necesidades en nosotros mismos que no llegamos a escuchar. Durante el año no nos escuchamos, no escuchamos lo que nos pide las zonas más profundas de nuestra identidad. Las vacaciones son un tiempo excepcional para hacer eso. ¡Escucharnos!
Una segunda razón de la importancia de las vacaciones es que son un tiempo lúdico, un tiempo de cierta regresión, hacemos cosas de niños en vacaciones y eso nos quita la seriedad y rigidez del año. Todos necesitamos conectarnos con lo más profundo de nuestra identidad y para ello necesitamos volver al ‘niño juguetón’ que habita en nosotros…
P.- Eduardo y como hace uno para entender esa necesidad de hacer un alto, cerrar etapas del año, si en general estamos tan enfrascados de la rutina que hasta a veces cuesta definir cuando es la fecha de las vacaciones (salvo en espacios donde se definen desde una autoridad superior o donde el sistema así lo marca como es en el caso de la educación)
En realidad la necesidad es de volver al ocio, lo que hay que entender es la importancia de lo lúdico, del juego en nuestra vida, no tanto la vacación estereotipada que hay que definir en un tiempo, la cual también es importante y nos ayuda muchísimo, pero no es lo más importante, hay mucha gente que no se encuentra a sí misma ni siquiera en vacaciones, se ‘impone’ el trabajo de estar de vacaciones: ir a la playa, alquilar la carpa, estar tirado al sol incómodo entre millones de personas, así no es vacaciones, es un ‘mandato social’ que puede ser hasta estresante…
Y respondiendo tu pregunta. Los indicadores que nos pueden dar una pauta que necesitamos de ese tiempo lúdico y de ocio es el grado de satisfacción por lo que hacemos o su cara negativa el grado de estrés con que cargamos.
P.- Qué interesante esa visión de darse permiso a lo lúdico.
Sí el estrés es un indicador, las relaciones están desgastadas y vamos ‘tirando’ de las cosas más por costumbre que por empuje vital de crecimiento, entonces, luz roja, necesitamos vacaciones, o más bien, ocio, tiempo lúdico.
Es que es esencial Paulina.
La vida es un juego que tomamos demasiado en serio, a veces…
El juego en los niños es un modo de entrenamiento para la vida…
P.- Justamente vivimos una vida en donde a veces no se permite jugar o tomarse las cosas con «menos seriedad»
¡Exacto!
P.- ¡¡¡No porque el descanso no sea serio!!!
¿Qué seriedad puede tener cualquier cosa en nuestra vida si apenas tenemos 80 o 90 año para jugar millones de cosas que desearíamos jugar?
P.- jajaja
¿Que superimportancia en mi vida cotidiana puede tener la caída de la bolsa, que me hace poner serio, si yo no se jugar bien mi día a día?
Fijate las familias que saben jugar.
Son las que se mantienen unidas.
Las que mejores relaciones tienen entre ellas.
Jugar a cualquier tipo de cosas, cartas, dominó, lo que fuere…
El juego es un momento en el que todos nos ponemos de acuerdo para aceptar una serie de reglas que nos hagan bien a todos y estar todos bien en ese momento
Cada uno pone de lo suyo para que el juego funcione y sea divertido.
¿Y si hacemos lo mismo con la vida?
Ja ja
P.- Se me ocurre que las vacaciones o el tiempo de descanso también es un nuevo juego, al que hay que adaptarse a otras reglas: salirse de la rutina, levantarse mas tarde, etc.
¡Totalmente!
P.- Hacer cosas diferentes, no hacer nada y creo que eso nos cuesta mucho.
¿Cómo se hace para hacer el «click» en la cabeza?, creo que no es algo mágico sino que quizás uno deba programarse o prepararse.
A las personas que han puesto TODA su seguridad en la rutina, no tienen capacidad de adaptación, no saben jugar, por eso se sienten amenazadas por las vacaciones, o se aferran a un modelo estereotipado de vacaciones.
El «Click» del que hablás no se puede programar, pero sí se puede programar el espacio para que ese «Click» ocurra.
El espacio es justamente soltar de una vez las reglas del día a día y agarrarse de otras reglas para ver que tal juego. Como se sienten mis más profundas necesidades en este juego nuevo.
Una persona plena no se siente amenazada por los cambios, al contrario, son un desafío interesante y divertido, ¡una posibilidad de jugar un nuevo juego!
Y puede ser que jugando me de cuenta que mi cotidianeidad no me gusta, que necesito un cambio…
P.-¿que beneficios reporta por todo lo dicho el tomarse ese descanso o cierre de etapa en el año laboral, como vos decís?
Lo pregunto desde lo personal, desde lo laboral, desde las relaciones sociales o familiares.
Desde lo personal siempre necesitamos «cerrar cuestiones».
El tiempo del año es un desafío, una ‘cuestión abierta’, un algo que nos propusimos y que tal vez salió o no como pensábamos.
Bueno, ya pasó, terminó el año, necesito ponerle el marcador y cerrarlo y guardarlo en la cajita de las cosas que hice.
Ese marcador son las vacaciones.
Nuestro peor enemigo son las «cuestiones abiertas» o «materias pendientes» en nuestra vida.
En lo laboral.
Te da la oportunidad de hacer el balance, exactamente con el mismo efecto y con la oportunidad de proponerte cosas nuevas.
En lo social y familar.
Este tal vez sea el campo más importante y definitivo.
Y que de algún modo sostiene todo.
Los que nos rodean, los que nos aman, la gente en general, está hambrienta de personas que tengan un excelente grado de ‘adaptabilidad’.
Y huyen por lo general de todo tipo de ‘esclerosis’ mental o de hábitos.
Cuando estás delante de un esclerótico rutinario te sentís menos persona, no podés contactar con él, sentís como si hubieran tres cosas, Vos , él, y sus ‘rutinas’, que te ponen una distancia infinita con la persona.
Esto lo sienten todos los que nos rodean, y se nos acercan y se nos alejan exactamente en la medida en que los amamos, lo que significa contactar con la persona cruda, no con con la persona que forzamos a que quepa en las rutinas de nuestra vida.
En esto las vacaciones nos ponen a prueba para ver si todavía somos personas o somos rutinas.

Eduardo Montoro
Autor: Eduardo Montoro

Mi nombre es Eduardo Montoro, soy del 68, estoy casado con Graciela y tengo un hijo, Juan Manuel.
Tengo un largo recorrido académico, definido por un amigo como el viaje de Frodo, no porque sea como Frodo, sino por las peripecias que tuve que pasar, algunas en Italia otras en Argentina. En ese viaje obtuve varios reconocimientos académicos:
• Licenciado en Psicologia, Universidad Católica de Cuyo.
• Master en Psicología de Counselling, Università Europea di Roma
• Profesor de Psicología, Universidad de Mendoza
• Licenciado en Filosofía Sistemática con orientación Lexicográfica, Pontificia Università Gregoriana
• Licenciado en Filosofía del Derecho, Universidad Católica de Cuyo
• Y cuatro años de Teología, no acreditados oficialmente en ninguna universidad, pero que equivalen a una licencia.
Actualmente resido en San Juan, Argentina y mi hobby es salir a andar en moto en duro por los cerros sanjuaninos.
Pero lo que más me apasiona es ver crecer a las personas, superarse, en las más difíciles e inimaginables circunstancias.

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